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Alex Criville - 20 aniversario titulo
24.10.2019 /

"Al cruzar la meta, rompí a llorar dentro del casco"


· El embajador AMV recuerda el título de 500cc logrado en el circuito de Jacarepaguá y que cambió la historia del motociclismo español, del que hoy se cumplen 20 años

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El 24 de octubre de 1999, a primera hora de la tarde, 7.258.000 personas se reunieron delante del televisor para ver a Álex Crivillé cruzar la línea de meta del circuito de Jacarepaguá (Brasil) y proclamarse campeón del mundo de 500cc. El embajador AMV recuerda aquel día histórico, que cambió el devenir del motociclismo español.

Con una décima posición en Brasil, el título estaba cerrado. ¿Cómo recuerdas aquella carrera?

Con una sensación de, guau, ya lo has conseguido. Además, toda mi familia y mis amigos estaban en el circuito. Fue una carrera muy seguida, vista por más de siete millones de espectadores. Eran otros tiempos, pero proclamarme campeón del mundo de 500cc fue lo más. Cuando crucé la línea de meta, rompí a llorar dentro del casco, respiré hondo y pensé “Ya está, ya lo has conseguido”. Me hundí y me dejé llevar. Esas son las sensaciones que recuerdo después de haber conseguido mi meta.

¿Cuándo comenzaste a pensar que ganar el título de 500cc era posible?

Cuando comencé a acercarme a los tiempos de Mick Doohan, en 1995 o 1996, y comencé a ganarle alguna carrera fue cuando comencé a pensar que podía ser campeón del mundo de 500cc algún día. Obviamente, mi año fue 1999. Empecé a apretarle las tuercas a Doohan, comenzamos a codearnos y a luchar por el título desde la primera carrera. Cuando se lesionó en Jerez, mi rival más duro se quedó fuera de combate y pensé “Esta temporada me la tengo que llevar yo”. Era una temporada en la que no podía fallar.

¿Cómo cambió todo con la lesión de Doohan en Jerez?

Empezamos a ganar carreras de forma consecutiva hasta la mitad de la temporada y, a partir de ahí, cambiamos la mentalidad y comenzamos a conservar un poco más para no cometer errores y asegurar ese ansiado título. En las últimas carreras de la temporada tuvimos algún percance importante.

¿Qué victoria de 1999 fue más especial?

Creo que las que conseguí en casa. Jerez fue importante y, obviamente, la de Barcelona. Fue una victoria muy trabajada porque hasta el último momento no pasé a Tadayuki Okada, mi compañero de equipo. En la última vuelta me sacaba un segundo de ventaja y, décima a décima, pude cazarlo y pasarlo en la zona del Estadio. Creo que fue una carrera muy bonita. 

¿La lesión de muñeca en Australia te hizo temer por el título?

Llevaba muchos puntos de ventaja y no era consciente de que era una lesión importante. Me rompí el hueso pisiforme de la muñeca, pero esforzándome y con dolor acabé la carrera. Después llegó Australia, Sudáfrica y Brasil. Con el paso de las carreras, la fractura se fue deteriorando. No iba cómodo sobre la moto y tuve que esforzarme y dar el máximo para acabar las carreras.  

Con una décima posición en Brasil, el título estaba cerrado. ¿Cómo recuerdas aquella carrera?

Brasil era la primera oportunidad que tenía para conseguir matemáticamente el título. No era complicado porque, tan sólo, tenía que acabar décimo. Jacarepaguá era un circuito complicado porque tenía muchos baches y los rivales estaban con ganar de darlo todo y ganar. Yo, simplemente, tenía que acabar la carrera, pero con esa lesión no iba del todo cómodo. No podía entrar con agresividad y perdía tiempo. Al final fue todo bien y pude acabar sexto. Gracias a eso, fui campeón del mundo. Me hubiese gustado ganar la carrera, pero imposible por las condiciones físicas.

 

 

 

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